Cuando menos te lo esperas, ¡zasca! Un pinchazo siempre es inoportuno y pone a prueba nuestros nervios. Pero lo mejor que podemos hacer es respirar hondo y seguir estos tres pasos.

  1. Párate en un lugar seguro. Parece obvio, pero las prisas pueden hacernos parar en cualquier lugar y ponernos en peligro innecesariamente. Enciende las luces de emergencia, ponte el chaleco reflectante y coloca la señal de emergencia a 50 metros.
  2. Quita la rueda pinchada. Primero desenrosca los tornillos haciéndolos girar una sola vez. Después, con la ayuda del gato, eleva el vehículo. Ahora puedes acabar de aflojar los tornillos y quitar la rueda con más facilidad.
  3. Coloca la rueda nueva y, a continuación, enrosca los tornillos sin forzarlos al máximo. Baja el coche con la ayuda del gato. Ahora enrosca bien los tornillos.

¡Bien! ¡Prueba superada!